Teletrabajo: más de 3 millones de argentinos seguirán usándolo post pandemia

La modalidad laboral que se impuso en cuarentena fue aprobada por Diputados y Senadores y se convirtió en ley. La letra chica disparó críticas por parte de sectores empresarios. 

La ley de teletrabajo le puso un marco legal al trabajo desde casa que, de hecho, ya venía implementándose en numerosas actividades antes de la pandemia pero cuyo uso explotó con la cuarentena que obligó a modificar las dinámicas laborales por cuestiones sanitarias. De hecho, se espera que aún cuando esta situación excepcional culmine las tareas complementarias entre trabajadores presenciales y a distancia se quedarán para siempre en la jornada laboral nacional.

Entre sus principales puntos, la ley establece que los empleados que hagan teletrabajo tendrán las mismas remuneraciones y derechos que quienes lo hagan desde la oficina y que los horarios deben ser pactados previamente así como el trabajador tiene el derecho a la desconexión digital y el empleador la obligación de proveer recursos tecnológicos adecuados a este desafío.

De acuerdo con una encuesta realizada apropósito de la cuarentena preventiva y obligatoria, que comenzó en marzo, el Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) reveló que sobre un total de 11,7 millones de argentinos que trabajan formalmente, hay entre 3 y 3,3 millones de personas que seguirían utilizando el teletrabajo como método para ganarse la vida.  En cambio, otros entre 8,3 y 8,. millones de trabajadores formales no podrían hacerlo porque la especifidad de sus tareas lo impediría. Del mismo nodo, ese sondeo también remarcó que el teletrabajo es más frecuente entre los profesionales, quienes lo utilizan en un 50% que en las ocupaciones menos calificadas, donde esa posibilidad alcanza únicamente al 10%. 

La ley que acaba de sancionarse también se refiere a otras cuestiones como, por ejemplo, que se deberá garantizar la capacitación correcta en las nuevas tecnologías y que esa tarea estará bajo la órbita conjunta de la entidad sindical representativa y el Ministerio de Trabajo que conduce Claudio Moroni. Además que los teletrabajadores tendrán todos los derechos colectivos y serán considerados como quienes trabajen de manera presencial para su representación sindical. 

Estas cuestiones generaron críticas por parte de varias entidades empresarias, según manifestaron en las comisiones parlamentarias a las que fueron convocadas durante el debate de la ley. Entre otros estuvieron la Unión Industrial. IDEA, el Foro de Convergencia Empresarial. Para Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon, “si bien se trata de una ley necesaria, tanto por tratarse de una modalidad cada vez más utilizada en las prácticas laborales, como por los beneficios que brinda a los trabajadores, las empresas y la sociedad en su conjunto vemos con preocupación que la ley parece más inclinada a limitar y burocratizar esta práctica que a promover su desarrollo”. 

La Cámara de Comercio abogó por modificaciones en la reglamentación de esta ley. En un comunicado de prensa señaló que “las jornadas de trabajo con horarios rígidos no permiten adaptarse a los diversos husos horarios de los países de destino de las exportaciones de servicios; mientras que dejar las particularidades de la modalidad por fuera del ámbito de la negociación colectiva de cada sector –cuando es sabido que la realidad de las diversas actividades no es uniforme– introduce una dificultad adicional”.

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